La danza de los Diablicos de Túcume, Perú: una tradición de arte y fe

Cada mes de septiembre, los pobladores del distrito de Túcume, ubicado al norte del Perú, se preparan con entusiasmo para celebrar la fiesta de medio año en honor a la Virgen Purísima Concepción. Esta festividad es una manifestación cultural profundamente arraigada en la comunidad, donde la fe, el arte, la música y el baile se entrelazan en una celebración única.

La gran atracción de esta festividad religiosa es la Danza de los Diablicos, protagonizada por personajes con trajes coloridos y máscaras que son verdaderas obras de arte popular. Estas máscaras fusionan lo humano con lo animal, dotando a los personajes de una presencia impactante y simbólica.
Los “diablicos” representan a los Siete Vicios y danzan al ritmo de instrumentos de viento y percusión, escenificando una lucha entre el bien y el mal. El bien está encarnado por un ángel, quien finalmente triunfa, logrando que los diablos se postren ante la Virgen, aceptando la supremacía de la fe sobre el pecado.
Esta danza tiene sus raíces en la época colonial, cuando los españoles utilizaban la figura del diablo para atemorizar a los pobladores, encendiendo grandes hogueras en el cerro Purgatorio como parte del proceso de adoctrinamiento. Con el tiempo, esta representación se transformó en una expresión simbólica de resistencia, fe y cultura.

Hoy, danzar para la Virgen es un honor para los habitantes de Túcume. Desde niños, sueñan con ser parte de esta tradición que se transmite de generación en generación. En reconocimiento a su valor cultural, la Danza de los Diablicos fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en el año 2013.
Los Diablicos de Túcume están organizados en una asociación, y su presencia es solicitada en diversas festividades patronales, carnavales y comparsas a lo largo del país. Sus vistosos trajes y su ritmo contagiante los convierten en una atracción principal en cualquier celebración.
Detrás de esta tradición también hay espacio para el emprendimiento. Uno de sus principales exponentes es Martín Granados, artesano de la hojalatería especializado en la confección de máscaras policromadas para los Diablicos. Desde los 15 años ha dedicado su vida a este arte, y hoy dirige un taller en la plaza principal de Túcume. Allí, capacita a niños y adolescentes, transmitiéndoles su conocimiento y amor por esta tradición. Martín ha sido reconocido por su valioso aporte a la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial de la región.
Existen también estudios dedicados a esta emblemática danza. Uno de los más destacados es el libro “Los Diablos de la Virgen” / “The Virgin’s Devils”, una edición bilingüe escrita por el arqueólogo Alfredo Narváez. En sus 212 páginas, el autor profundiza en los orígenes de esta festividad.

A medida que se acerca una nueva edición de la fiesta de la Virgen Purísima Concepción, los miembros de la Asociación de Diablicos desempolvan sus trajes y máscaras, preparándolos para el evento más esperado del año. Algunos restauran sus piezas, otros renuevan los colores, añaden trenzas largas o incluso mandan a hacer nuevas máscaras.
El Museo de Túcume, guardián del legado de la Cultura Lambayeque, cumple un rol clave en la preservación de este patrimonio inmaterial. Desde este espacio se organizan eventos académicos y artísticos que fortalecen y visibilizan la tradición.
Recientemente, el arqueólogo Alfredo Narváez ofreció una conferencia magistral que llevó a los asistentes a un viaje profundo por los orígenes de la identidad tucumana y el significado real de la Danza de los Diablicos.
Este año, con motivo de un nuevo aniversario de la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación, la Municipalidad de Túcume celebró la puesta en valor de esta expresión artística, enseñando a la comunidad a crear su propia máscara en cinco pasos.
“Queremos que esta máscara llegue hasta el último rincón donde haya un tucumano, y a cada amante de nuestra danza que quiera unirse a esta celebración creativa. Aquí te compartimos las indicaciones e ideas para crearla. ¡Manos a la obra!”, anunciaron desde la página oficial de Facebook de la comuna.
Sin duda, la tradición seguirá vigente mientras exista un tucumano que la conserve y la difunda.

