El último mecanógrafo de Chiclayo: Una inspiradora historia de resistencia a golpe de tecla
Last updated on octubre 6th, 2026 at 05:01 pm

A sus casi 80 años, Manuel Ángel Bobadilla ha logrado detener el tiempo sobre el teclado de su vieja máquina de escribir, el instrumento que aún le permite ganarse la vida y llevar el sustento a su hogar.
Su jornada empieza a primera hora del día. Parte de su humilde vivienda en el caserío Palo Verde (Túcume) y recorre 34 kilómetros hasta Chiclayo. Allí, sobre la calle Siete de Enero, se acomoda en la vía pública para dar forma a las palabras que le demandan los transeúntes. Lleva más de cuatro décadas en el mismo oficio. Recuerda que al inicio compartía la cera con más de una veintena de redactores —varios de los cuales llegaron a graduarse como abogados—, pero el tiempo pasó y hoy solo le queda un compañero.
Su historia es la de un hombre guiado por el esfuerzo propio. Al crecer en una familia numerosa y con recursos limitados, encontró en las letras su único camino. «Mis padres tuvieron varios hijos. La voluntad de Dios es grande e ilumina a alguno para que sea algo en la vida por su propio mérito», reflexiona. En esa trayectoria contó con el impulso de su amigo José Nicky Flores, quien al ver su entusiasmo le abrió las puertas de su hogar para guiarlo. Más tarde, consolidó sus conocimientos en las aulas de la recordada Academia Cosmos, donde las clases de redacción, mecanografía y taquigrafía terminaron de forjar su vocación.
Por eso, cuando le preguntan por su labor, responde con el orgullo intacto de quien domina el oficio: redacta cartas o solicitudes; cada hoja que sale del rodillo lleva la precisión aprendida a golpe de tinta.
En plena revolución tecnológica y frente al avance vertiginoso de la inteligencia artificial, el decano de los redactores de calle alberga un anhelo humilde: sueña con que el Papa León XIV le regale una computadora. Con esa ilusión, guarda con celo una carta mecanografiada por sus propias manos, lista para ser entregada cuando el Pontífice visite su diócesis el próximo mes de noviembre.
En un tiempo donde todo parece efímero e instantáneo, Manuel Ángel Bobadilla trasciende el rol de un mecanógrafo de calle; se erige como un símbolo vivo de persistencia, resiliencia y lucha diaria, convirtiéndose en un ejemplo inspirador y en una verdadera leyenda viviente para las actuales generaciones.
