ENTRE LA PASIÓN Y LA REALIDAD: MI TESTIMONIO Y EL BALANCE DEL MUNDIAL 2026
Last updated on agosto 13th, 2026 at 02:59 pm

Debo reconocer que soy un aficionado al fútbol. Desde niño jugaba por diversión en la escuela y en la calle, y en algún momento tuve la satisfacción de integrar un equipo de mi barrio. Fui y sigo siendo hincha, aunque no fanático, de un equipo peruano, al que acompañaba con la misma serenidad tanto en sus derrotas como en sus victorias. Con el paso de los años, esa afición se transformó en un compromiso con este deporte, promoviendo su práctica entre niños y jóvenes y apoyando la creación de tres clubes, dos de los cuales continúan en actividad.
Naturalmente, mi entusiasmo era aún mayor cuando jugaba la selección peruana. Guardo un recuerdo imborrable del equipo de la década de 1970 que brilló en el Mundial de México 1970, alcanzando los cuartos de final tras vencer a Bulgaria y Marruecos. Aquella inolvidable generación, liderada por la dupla de oro integrada por Teófilo Cubillas y Hugo Sotil, dejó una huella imborrable y llevó el nombre del Perú a lo más alto del fútbol internacional.
Después de muchos mundiales y pese a que mi país no estaba representado, este año tuve la oportunidad de cumplir uno de mis grandes anhelos: asistir por primera vez a un partido de una Copa del Mundo. La ilusión era aún mayor porque el torneo se disputaba en el país que hoy me acoge, una de las sedes de esta histórica edición. Luego de evaluar varias alternativas, decidimos asistir a un encuentro en el estadio de Los Ángeles, aun sin conocer qué selecciones disputarían el partido. Días después supimos que sería Canadá frente a Sudáfrica.
El día del encuentro viajamos desde Phoenix en la madrugada para llegar con suficiente anticipación. En los alrededores del estadio se respiraba un ambiente de fiesta: miles de aficionados de diferentes nacionalidades llenaban las calles, destacando la presencia de numerosos seguidores mexicanos con sus tradicionales camisetas verdes. Una vez dentro del estadio, ubicados en el tercer nivel, contemplábamos una vista privilegiada del escenario deportivo. Aprovechamos para tomar fotografías y observar el calentamiento de los jugadores. La emoción fue tan grande que, por unos momentos, olvidamos buscar nuestros asientos y permanecimos donde teníamos una magnífica panorámica del campo de juego.
Esa experiencia, sumada a otros encuentros que tuve la oportunidad de seguir durante el torneo, me permite compartir un breve balance del Mundial 2026. Sin pretender ser un especialista en fútbol, considero que este campeonato trascendió el ámbito deportivo y estuvo marcado también por aspectos políticos, económicos y sociales. Por ello, quisiera resumir sus principales acontecimientos destacando lo bueno, lo feo y lo malo.
Entre los aspectos positivos sobresale la participación de 48 selecciones, de las cuales 16 debutaron en una Copa del Mundo. Varias de ellas sorprendieron por su crecimiento futbolístico, como Cabo Verde, Curazao y Uzbekistán. También merece reconocimiento la organización conjunta de Estados Unidos, Canadá y México, que demostraron su capacidad para albergar el torneo más grande de la historia. Igualmente, destacable fue la convivencia de millones de aficionados de distintas culturas, idiomas y tradiciones, quienes convirtieron el campeonato en una verdadera fiesta mundial. En lo deportivo, sorprendieron selecciones como Noruega y Cabo Verde; este último tuvo como figura a Sydny Lopes, autor de uno de los mejores goles del torneo. Asimismo, el Mundial confirmó el surgimiento de nuevas estrellas, encabezadas por Lamine Yamal, y marcó la despedida mundialista de grandes referentes como Lionel Messi.
Entre los aspectos menos favorables destacó el elevado costo de las entradas, que dejó fuera a numerosos aficionados. También se presentaron problemas de transporte y logística en algunas sedes, además de preocupaciones relacionadas con la seguridad de ciertos grupos de migrantes, especialmente hispanos y musulmanes. En el plano deportivo sorprendió la temprana eliminación de potencias tradicionales como Alemania y Países Bajos. A ello se sumaron las permanentes controversias por las decisiones arbitrales y la utilización del VAR, así como las pausas de hidratación, cuestionadas por algunos debido a intereses comerciales, ya que alteraban el ritmo natural de los partidos. Por otra parte, la FIFA alcanzó ingresos cercanos a los 15 mil millones de dólares gracias a la venta de entradas, derechos de televisión, publicidad y otros conceptos, estableciendo un récord económico para un Mundial.
Entre los aspectos negativos figuró la presencia de factores políticos que, en algunos momentos, se mezclaron con el desarrollo del torneo. También hubo denuncias relacionadas con restricciones migratorias que afectaron a integrantes de algunas delegaciones y a aficionados que enfrentaron dificultades para obtener visas. Asimismo, la final del campeonato fue considerada por muchos como un encuentro por debajo de las expectativas, caracterizado por las fricciones, la escasez de oportunidades de gol y un espectáculo menos atractivo de lo esperado. Finalmente, diversas decisiones administrativas y de gobernanza de la FIFA fueron objeto de críticas, afectando parcialmente la imagen del certamen.
En conclusión, el fútbol no es solo un deporte; es un fenómeno social capaz de unir a personas de diferentes culturas, idiomas y creencias, despertando un sentimiento colectivo que pocos acontecimientos logran generar. El Mundial 2026 será recordado como una edición histórica por su magnitud, diversidad y nivel competitivo, así como por la aparición de nuevas figuras que marcarán el futuro de este deporte. Sin embargo, también dejará lecciones importantes sobre los desafíos de la organización, la influencia de factores extradeportivos y el elevado costo que representa para muchos aficionados. Con la mirada puesta en el Mundial de 2030, ya con sus sedes definidas, queda la esperanza de que se corrijan los errores observados y que el fútbol continúe siendo un puente para fortalecer la amistad, la integración y la paz entre los pueblos.

