Chaparrí: naturaleza, conservación y turismo sostenible en el corazón de Lambayeque, Perú.
Last updated on junio 30th, 2026 at 01:58 pm

A solo unas horas de Chiclayo, la Reserva Ecológica Chaparrí se ha convertido en uno de los destinos más importantes para el ecoturismo y la conservación de fauna silvestre en el norte del Perú.
Esta Área de Conservación Privada (ACP) destaca no solo por su biodiversidad, sino también por el trabajo que realiza la Comunidad Campesina Muchik Santa Catalina de Chongoyape para proteger el bosque seco y generar oportunidades de desarrollo sostenible.

Chaparrí fue la primera ACP reconocida en el Perú y actualmente es considerada uno de los mejores lugares del país para observar de cerca al oso de anteojos, especie emblemática de los Andes. Parte de la población de estos animales vive en semicautiverio dentro de la reserva, lo que permite a los visitantes apreciarlos en un entorno natural y seguro.
Durante su reciente visita a Chaparrí, la periodista Melisa Huertas Sánchez, destacó la experiencia de contacto con la naturaleza y el trabajo de conservación impulsado por los comuneros de Chongoyape.
Según comentó, uno de los aspectos más valiosos del proyecto es cómo el turismo sostenible ha permitido que muchos pobladores encuentren nuevas oportunidades laborales, dejando atrás actividades tradicionales como la agricultura para convertirse en guías turísticos y protectores del bosque.

“Es un espacio biodiverso y de fácil acceso desde Chiclayo. En aproximadamente una hora y 40 minutos se llega en combi hasta Chongoyape y luego continúa un recorrido por trocha hasta la reserva”, señaló.
El ingreso a Chaparrí se realiza obligatoriamente con guía local, una medida que busca garantizar la seguridad de los visitantes y proteger el ecosistema. Durante el recorrido es posible realizar caminatas por distintos senderos interpretativos adaptados a las necesidades de cada visitante. Hay rutas cortas y otras más extensas para quienes buscan mayor contacto con el bosque seco.
Uno de los más conocidos es el sendero del Chamán, ubicado en la parte alta de la reserva y relacionado con antiguos rituales tradicionales.
Melisa narró que pudo apreciar de cerca a uno de los osos de anteojos que vive en semicautiverio, y durante el recorrido observó un zorrito y con bastante suerte una pava aliblanca, una de las especies más amenazadas y emblemáticas de la zona.

La experiencia incluye además el avistamiento de reptiles y otras especies propias del bosque seco. Los guías explican que muchos de los reptiles de la reserva son inofensivas y forman parte del equilibrio natural del ecosistema.
Otro de los atractivos de Chaparrí son los paisajes y puntos ideales para la fotografía de naturaleza. Muy cerca de la reserva también se pueden visitar pirámides de adobe y los petroglifos del cerro Mulato, complementando así una experiencia que combina turismo ecológico y patrimonio cultural.
Melisa Huerta resaltó también la organización de la comunidad para mejorar la atención al visitante. La reserva cuenta con zonas de descanso, señalización, servicios higiénicos y espacios de alojamiento como el Chaparrí Ecolodge, además de áreas para quienes desean realizar camping y permanecer más tiempo en contacto con la naturaleza.

Los visitantes también pueden adquirir productos elaborados por los propios comuneros, entre ellos miel, algarrobina, polen y diversos recuerdos inspirados en la biodiversidad del bosque seco.
Para recorrer Chaparrí se recomienda usar ropa cómoda, zapatillas para caminata, bloqueador solar y agua. Debido a que el acceso final es por trocha, se aconseja coordinar previamente la visita, especialmente si se viaja en grupo o en vehículo particular.
En medio del bosque seco lambayecano, Chaparrí continúa consolidándose como un refugio para la fauna silvestre y como un modelo de turismo sostenible impulsado desde la propia comunidad.

