Muralista Carmen Pintado: «Nos inspiramos en el poderío de la mujer ancestral»

La artista plástica, muralista y gestora cultural chiclayana, Carmen Pintado Vásquez, forma parte del colectivo Espacio Ancestras, cuyas obras de arte se inspiran en el poderío de la mujer precolombina, las mismas que son plasmadas en murales al aire libre, talleres de arte y exposiciones.
Carmen nos relata que este concepto es el resultado de varios años de investigación “hablamos con arqueólogos y aprendimos sobre tres mujeres que habían tenido cargos de poder en las culturas lambayecanas, se trata de la sacerdotisa de Chornancap, la anciana noble de Huaca Las Ventanas y la tejedora de Collud”.
La artista urbana refiere que este concepto dio vida al colectivo artístico “Espacio Ancestras”, “somos mujeres muralistas y gestoras de festivales de muralización, talleres de arte y, muestras como la que se exhibe actualmente en los ambientes de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Lambayeque, Perú», revela.
Esta es denominada exposición temporal “Wachuma: ancestral y costumbrista” que tiene como centro el cactus conocido como San Pedro.
Carmen señala además que este año realizaron la segunda edición del festival de murales en Chiclayo, Perú. “Trabajamos con doce artistas locales y cuatro nacionales, e hicimos un total de dieciséis murales en la ex piscina municipal”.
Al ser preguntada si cree que el arte nació con ella o lo fue cultivando, agrega “Yo creo que sí he tenido como un poquito la facilidad de percepción visual, recuerdo que en el colegio hacía unos dibujos y todos decían ¡guau, mira cómo dibuja! Pero nunca le tomé importancia”, anotó.
La artista plástica procede de la Ciudadela 17 de Setiembre de Chiclayo y estudió en el Colegio estatal Abraham Valdemorar. Culminada la etapa escolar se dedicó al diseño de interiores hasta que un día observó a una persona pintando en la calle.
«Fue un impacto visual que generó un estallido dentro de mí. Se trataba de un artista urbano de La Victoria, que ahora radica en Lima, se llama Ralf», recuerda.
«Yo vi eso y dije esto me gusta, ¿cómo lo hago? Le pregunté a él y a varias personas y me dijeron, mira, si quieres de verdad dedicarte a esto tienes que estudiar».
Fue así como inició su formación profesional en la Escuela de Bellas Artes de Trujillo donde estudió Artes Plásticas. Como estudiante empezó a viajar y a participar en diferentes festivales.
Hoy a sus 35 años, quiere transmitir a la sociedad que el arte puede estar en lo cotidiano, «No necesariamente tienes que entrar a una galería, el arte también puede salir hacia el espacio público y desde ahí puede impactarnos».
Es consciente que aún no se valora el arte, «falta mucho, estamos en una transición permanente» indica.
Pero eso no la desanima, «yo llevo 15 años en el arte, desde el espacio público y recién ahora siento que hay más apoyo».
Recuerda sus inicios en los barrios, con amigos y con vecinos. «Empezamos primero en el sector de Elías Aguirre, hicimos un proyecto que se llamaba Pintando el Barrio, hemos llegado a hacer ocho ediciones, en esa época teníamos un colectivo que se llamaba Arte Chiclayo» .
Al preguntarle si vive del arte, afirma que sí, «no vivo ostentosamente, no tengo para despilfarrar, pero al menos me sostengo» agrega.
«Dedico el 30% de mi tiempo a la gestión cultural, y el otro 60% al trabajo remunerado, hago polos, pinto murales, pinto restaurantes, pinto lo que sea», confiesa.
Recomendó a los jóvenes a ser tercos, en lo que aman y en lo que les gusta hacer, porque eso es lo único que los va a sostener. “Dedícale una hora o dos horas o unas cuantas horas a la semana a lo que de verdad amas y te apasiona y no lo abandones. Sé terco en esa idea y en algún momento la oportunidad llega», agrega la joven artista que ahora es inspiración para las próximas generaciones.

