Paseo Las Musas de Chiclayo: un espacio para el arte y la sabiduría universal

Desde hace 30 años, Chiclayo, una de las ciudades más importantes del Perú, ha reservado un espacio especial dedicado a la cultura griega: el Paseo Las Musas. Este lugar se ha convertido en un destacado atractivo turístico donde miles de visitantes se reencuentran con la cultura universal.
El entorno está adornado con jardines repletos de flores y rotondas que exhiben esculturas helénicas de gran belleza. Este paseo no solo es el principal punto de interés para turistas, sino también un lugar de esparcimiento para los lugareños, quienes disfrutan momentos de tranquilidad, toman fotografías y se deleitan con la música que interpretan jóvenes músicos en sus instalaciones durante las noches.

Según la mitología griega, las nueve musas son hijas de Zeus y Mnemósine, y son consideradas diosas menores asociadas con las artes y la inspiración. Cada una representa una disciplina específica, como la poesía épica, la historia, la danza, la música y la astronomía.
Al ingresar al Paseo Las Musas, lo primero que llama la atención es un imponente portal sostenido por cuatro cariátides de aproximadamente cinco metros de altura, sobre las cuales se lee el lema “Heroica Ciudad de Chiclayo”. Este título fue otorgado a la ciudad en reconocimiento a la valentía de sus habitantes durante la Guerra del Pacífico.

Más adelante, se observa una armoniosa distribución de pequeñas plazas donde se ubican las esculturas de las nueve musas. En la primera plaza se encuentran Polimnia, musa de la poesía lírica, y Clío, musa de la historia. En este espacio también aparece Mnemósine, madre de las nueve musas, según la mitología.
En la segunda plazoleta se alzan Melpómene, musa de la tragedia, y Talía, musa de la comedia. La tercera plazoleta exhibe a Euterpe, musa del arte de tocar la flauta, y Terpsícore, musa del canto coral y la danza.
En la cuarta plazoleta destacan Erato, musa de la poesía lírica y erótica, y Calíope, musa de la poesía épica y la elocuencia. Finalmente, en la quinta plaza se encuentra Urania, musa de la astronomía.

El paseo también es escenario de presentaciones musicales tradicionales a cargo de estudiantes que, a menudo vestidos con trajes antiguos, cantan y tocan instrumentos para deleitar al público con su música espontánea y versos jocosos. Además, los novios que se casan en la iglesia cercana suelen retratarse entre las musas como una cábala y recuerdo de ese día inolvidable. Por las mañanas, no faltan visitantes que buscan tomarse fotografías con las bellezas griegas.

Don Arturo Castillo, exalcalde de Chiclayo, recuerda que el proyecto inicial contemplaba un paseo en honor a los héroes de Angamos, pero la idea tomó un giro tras un viaje al Palacio de Versalles, en Francia. Inspirado por la majestuosidad de aquel lugar, decidió rendir homenaje a las musas griegas, símbolo de arte y sabiduría. Así nació el Paseo Las Musas, una mezcla entre el primer monumento de Versalles y un espacio dedicado a la cultura universal.
A pesar de las críticas iniciales, don Arturo no se dejó amedrentar. Reunió a su equipo de trabajo, entre ellos al maestro constructor Nicolás Colina y al escultor Miguel Ángel Díaz Dávila, quienes tuvieron un papel fundamental en la obra. El taller se instaló a pocos metros del paseo, donde se esculpieron las figuras que hoy embellecen el lugar. Con su cincel, Miguel Ángel moldeó a cada musa con pasión y destreza.
Además, como en el lugar se cruzaba una acequia destinada al riego agrícola, se implementó un sistema de drenaje con materiales donados por la fábrica Nestlé.
La obra fue objeto de cuestionamientos a nivel nacional, pero don Arturo asumió las críticas con firmeza. “Siento la satisfacción de haber cumplido con creces el encargo de la población, con una obra de larga vida y amplio alcance”, expresó con orgullo.
Con emoción y tristeza, recuerda a Miguel Ángel, el escultor principal, quien falleció en 2020 a causa de la pandemia del COVID-19. “Le rindo homenaje; era el hombre más honrado del mundo. No lo movía el dinero, sino el amor al arte”, afirmó.
Don Arturo concluye diciendo que el Paseo Las Musas es un símbolo del amor a Chiclayo: “Quería que mi ciudad luzca lo mejor, y hoy este lugar es un emblema chiclayano”.
En sus ojos se refleja la emoción al recordar aquellos años de empeño por convertir a Chiclayo en una de las ciudades más importantes del país. Así logró transformar un lugar inhóspito en un atractivo turístico que continúa encantando a visitantes y lugareños.

