Las impactantes noticias de un corresponsal aficionado de los años 70

Mi padre, don Luis Ángel Soto Sueldo, fue un hombre multifacético, autodidacta y filántropo. A lo largo de su vida desempeñó diversos oficios: empleado público, promotor deportivo y agente fiscal. Sin embargo, su verdadera pasión fue el periodismo.
En esta facera mostró su indomable espíritu aventurero. Fue en el diario La Prensa de Lima donde nació el «bichito» por el periodismo. Aunque trabajaba en el área administrativa, la redacción lo atraía por todas las historias que ahí se redactaban.
Años después, durante las sobremesas familiares, solía contar con entusiasmo las anécdotas de aquellos días en los que conoció a diversos artistas. Eran los años 50, cuando el mundo bohemio de la capital atraía a personajes en busca de fama, y La Prensa era el escenario perfecto para darse a conocer.

Mi padre tenía un olfato innato para la noticia. Podía captar lo que para otros pasaba desapercibido. Creo que esta habilidad la desarrolló gracias a su afición por la lectura y su costumbre de coleccionar periódicos, revistas y libros de historia. En cada ciudad que visitaba, dentro o fuera del Perú, adquiría los diarios locales para conocer la realidad del lugar. Luego los guardaba como si fueran tesoros, hasta que el paso del tiempo borraba la tinta y, muy a su pesar, los tenía que desechar.
La oportunidad de ejercer el periodismo llegó cuando fue invitado a ser corresponsal del diario El Tiempo de Piura, desde la ciudad fronteriza de San Ignacio, en donde formó su hogar junto a su amada Magna. Desde allí, enviaba por correo convencional reportes sobre el acontecer político, económico, educativo, policial, de salud y deportivo.
Los recortes de sus notas periodísticas, las conservó celosamente durante más de medio siglo y las desempolvé después de su muerte. Su colección, incluye 63 artículos periodísticos publicados entre 1969 y 1978.

El diario El Tiempo, donde ejerció el periodismo, fue fundado en Piura el 9 de enero de 1916 y formaba parte del selecto grupo de diarios centenarios del Perú, junto a El Peruano (1825), El Comercio (1839), La Industria de Trujillo (1895) y El Pueblo de Arequipa (1905).
Entre los 1970 y 1978, publicó variadas noticias destacando las siguientes:
• Profanación de tumbas: Uno de los casos más escandalosos fue la profanación de osamentas que fueron dejadas, dentro de un saco, justo frente a la casa donde, cuatro años antes, había sido velado Juan Reyes. Para mayor coincidencia, en ese mismo momento se realizaba el velorio de otro fallecido. El juez instructor acudió al lugar y ordenó el levantamiento inmediato de los restos.
• Muerte por abandono: Otro hecho trágico fue protagonizado por Graciela Robledo, una madre natural de Ayabaca, quien tras dar a luz abandonó a su hijo sobre unas piedras sin cortar el cordón umbilical, provocándole la muerte.

• Duelo en la selva: También reportó el fallecimiento de Ruperto Cardoza, cacique aguaruna de 56 años, líder de la comunidad de Naranjos durante 25 años. En señal de duelo, 500 familias de su tribu realizaron un ayuno de dos días. Cardoza, además de jefe, era un experimentado guía que conocía la zona como la palma de su mano e incursionaba frecuentemente hasta los hitos fronterizos con Ecuador.
• Asesinato por una copa: En una cantina, Teodocio Córdova Santos, de 24 años, fue apuñalado tres veces por Donatilo Moreto, tras negarse a beber licor. El agresor huyó en medio del alboroto, pero fue capturado posteriormente por la policía en un sector llamado “Lateros”.
• Accidente aéreo: Otro suceso que reportó fue el accidente de una avioneta cuyo tren de aterrizaje falló. Afortunadamente, no llevaba pasajeros y el piloto, Manuel Mori Balcázar, solo sufrió heridas leves. La aeronave quedó destruida. «Falló el tren de aterrizaje», declaró el piloto luego del impacto. La comunidad lamentó el incidente, pues representaba la pérdida de uno de los pocos medios de transporte rápido hacia las zonas vecinas.
• Iniciativa entre rejas: También cubrió un inusual pedido de 21 internos de una cárcel pública, quienes solicitaron madera a personas de buena voluntad para emprender trabajos de carpintería. La comunidad respondió positivamente.
• Billetes falsos en circulación: Denunció la circulación de billetes falsificados de 500 soles, casi idénticos a la nueva edición oficial. Las primeras víctimas fueron dos agricultores, Hipólito Ticllahuanca y Benigno Velasco Neyra. Los estafadores hablaban con acento costeño.
Sin duda, mi padre escribió una parte de la historia de San Ignacio, capturando con sensibilidad y rigor los momentos más intensos de su tiempo. Dio vida al espíritu de esa célebre frase del escritor colombiano Gabriel García Márquez: «El periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad.»

